Volver a los 17

Algo de lo que siento en este instante..

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Dream a little, dream of me

Y qué pasó con las cometas

Ilustración: Mikela Prevost. Web: http://mikelaprevost. wordpress.com

Corremos por el parque a toda prisa. La grama crecida golpea mis pantorrillas como pequeños látigos de hormigas encolerizadas. Me pica, pero no importa, sigo corriendo. Corro hasta que imagino al espectador verme desaparecer en el horizonte como un veloz cometa; como al auto del ser querido que se queda despidiéndolo con un vaivén de la mano en la estación.

Corremos sin parar, esquivando obstáculos, saltando piedras, pisando ramas, cortando el viento; mirando atrás sólo con nuestros talones y cabelleras que el viento trata de retener en el último metro recorrido. De repente, silencio. Paramos de golpe, casi chocándonos y, por primera vez, miramos hacia atrás. Nada, humo lejano. Más atrás, tan lejos que parecía ya leyenda, el caos, la desesperación, los gritos. En nuestras manos aún las cometas descoloridas; la de Mariana rota, la mía sin cola.

Mientras el frío se evapora de mi cara y el calor empieza a arder en mi pálido rostro, recuerdo de repente a Justo, el perro del anciano vagabundo, de pelo color mostaza. En las mañanas como ésta, de cielo azul intenso y clima fresco, Justo deja al viejo instalado en la entrada de la iglesia mayor y viene a jugar con nosotras; pero huyó con el súbito estruendo de las bombas. Dónde estaría. Y cómo estaría el viejo. Aprieto mi cometa con una mezcla de ira, temor y ternura.

Miro a Mariana, que llora quedamente. Debe estar pensando en su madre. Yo no pienso en la mía; no tengo por quién preocuparme. Pobre Justo. Se me sale una lágrima. Cae en mi cometa y queda para siempre pintada en ella una huella de mi pesar.

Amor erótico

Cuadro: Viento, de Fito Espinosa web: http://www.fitoespinosa.com/

El amor surge cuando uno menos lo espera: en la fila del banco, en una fiesta inesperada, en un viaje lejano. El amor no obedece decoros, expectativas ni momentos adecuados; sólo ocurre. Es un clic instantáneo que te hace desviar la mirada cuando tus ojos se cruzan con los de él o ella. Un campo energético que te hace vibrar cuando te le acercas. Un deje místico que con sogas invisibles te hala a su cercanía, aunque quieras resistirte.

El amor no es un acto premeditado; no es una búsqueda del tesoro. El amor es como un don, un talento, que te toca si tienes suerte y que llega cuando menos lo esperas, como si nacieras nuevamente. No es un experimento. Nosotros somos experimentos del amor.

No es tampoco algo instantáneo, aunque así parezca haberlo dicho. El amor obedece las complicadas leyes de la física; ocurre instantáneamente, pero aún no ocurre. Es una especie de dejá vu, de sé que puedo amarte, aunque en el instante no se manifiesta como amor per se, sino como un potencial, una inocente identificación. Identificación que se basa no en apariencias, no en intelectos, no en bienes materiales; aunque pueda mágicamente basarse en una sonrisa, en un gesto, hasta en un chiste. Es una identificación que dice Yo sé que puedo amarte, que en un futuro lo hice, y si decido seguir este camino lo haré presente. O por lo contrario, que dice Sé que te amé antes, en una vida lejana, y si decido seguir este camino volveremos a vivirlo.

El amor es preciado. Es correcto. Es el sentir más hermoso. No es poseer. No es reclamar. Es tomar con humildad y dejarse tomar con entrega.

Después del amor, viene todo lo demás.

Perfección efímera

Foto por mí, en esas lluviosas tardes en Las Cumbres

Voz profunda, madre tierra.

Compases andinos.

Gotas de lluvia sobre el campo verde, como si el alma natura llorara aquella voz que ya no vive más.

Perfecta comunión entre el alma y los sentidos, entre el amor y la integridad del espíritu…

Siempre crearás momentos dignos de ser recordados como perfectos. Gracias Mercedes.

Nada nuevo

Foto por mí, el atrapasueños de mi cuarto

 

Sólo gotas de insomnio y sueños sin sueño. Pero quién dijo que para soñar hay que estar dormido.

El tiempo pasa…

Mi mamá y yo en casa de mi tía Martha, Perú; diciembre de 1989. Mientras tanto, en Panamá, la invasión.

Desde la última vez que escribí pasó ya tanto tiempo, que ese viaje centroamericano que despertó en mí inquietudes me parece ya un poco tenue, borroso.

No sé por qué dejé de escribir. Me enredo, pero no sé en qué. Tal vez me exijo demasiado y no me doy cuenta de todo lo que hago. Estudiar. Trabajar. Vivir un poco fuera de la caja infinita del internet y la informática. Intentando leer un poco de novelas fantásticas entre textos psicológicos (aunque estos últimos a veces parecieran ser los primeros). Tal vez simplemente soy temperamental, como buena artista (esa es buena señal), y escribo cuando me da la gana.
Hoy leí algunos cuentos, digamos, de una escritora apenada por su cómica creación, y boom. La inspiración volvió. Y en este preciso momento, después de haber escuchado la conmovedora descripción de inspiración que hizo mi recién rabino amigo David. Él dijo muchas cosas lindas que yo no podré repetir, pero simplemente describiré la inspiración que siento como una corriente de nuestra energía interna que de repente tiene una urgente necesidad de salir y permitir a personas cercanas ver su color, oír su melodía, oler su fragancia. Empapar un poquito de sí.
Y bueno, aquí estoy coloreando.
Novedades? Viajé nuevamente, esta vez a México. Después de haber dicho muchas veces que era un país que no me llamaba la atención, al visitarlo me cayó un balde de agua fría y quedé enamorada. Hay tanto que ver que siento que no pude ver nada, y para tranquilizarme decidí regresar de vacaciones en algún momento. Por ahora, mi país favorito después de Panamá y Perú.
Más novedades? Me voy a Egipto! Después de soñarlo desde los siete años (o tal vez antes, pero no recuerdo), se me presenta la gran oportunidad de ir el próximo año. Aún faltan varios meses, pero no dejo de pensarlo todos los días.
La vida avanza y pasan tantas cosas que pensé nunca pasarían… Hoy 23 de octubre de 2009, a mis 23 años apenas. Me pregunto qué me deparará el destino de aquí a los 46, por ejemplo. Espero que muchas aventuras, mucho arte, mucha humanidad y, sobretodo, una hermosa familia.