Espíritus y religiones

Religión y política: dos temas que pueden acercar o alejar a las personas.

Les habla una católica, bautizada, comulgada, pero no confirmada. Fui criada católica y aprendí a creer en Jesús, María y José; el Padre, Hijo y Espíritu santo; Santa Claus y la Navidad. No recuerdo haber creído en nada más al respecto, como por ejemplo la Semana Santa, que no guarda mucho sentido para mí. Este tipo de creencias me hacen cuestionar mucho la fe y el verdadero sentido de las creencias religiosas, pues yo, que soy muy crítica y que mi fe ha sido puesta a prueba varias veces, me doy cuenta de que incluso aquellos que se llaman a sí mismos muy creyentes, inicialmente no son más que el resultado de una religión inculcada. Por ejemplo, traigo a colación una anécdota de mi propia vida, cuando a mis cuatro años mi abuelita Betty vino de visita y me llevó a la misa en la Iglesia del Carmen. Recuerdo haber estado sentada en la silla de madera, con el cura hablando y cantando tal vez, pero sumamente distraída mirando hacia las puertas del segundo piso de la iglesia, preguntándome en qué momento iban a salir Jesús, María y José.

No sé exactamente en qué momento empecé a cuestionar mis creencias religiosas. Recuerdo que alrededor de mis nueve años apunté en un diario donde escribía mis planes futuros que de grande me convertiría a judía, no sé por qué, simplemente me gustaba. Tal vez ya podía prever un descontento con mi religión actual. Pero ni siquiera entonces creo que haya hecho una distinción importante en lo que significaba el cambio de religión y de creencias, y el llamemos rechazo de mi religión de nacimiento.

Echando para atrás y recordando, creo poder encontrar el momento preciso en que mi mundo espiritual dio un vuelco del que nunca más se recuperó. Tenía unos once años y mi primera chihuahua tuvo a su primer hijito, una hembrita marrón a la que llamamos Beauty, en honor a una perrita que tuviera mi papá de niño. Un día, cuando la perrita estaba por cumplir un mes y ya caminaba, le di de comer y luego la llevé afuera a que hiciera pupú en el jardín, para que fuera aprendiendo. Mi papá se sentó en la terraza mientras yo mantenía a la perrita en el jardín y evitaba que entrara hasta que hiciera lo suyo. Pero entonces pasó lo impensable. Yo zapateaba para que el ruido de los pies asustara a la perra y la hiciera regresar al jardín, pero ésta no se asustó…. y la pisé. La perrita no se movió. Angustiada llamé a mi papá, que la trató de revivir incluso dándole respiración en el mínimo hociquito, y aún recuerdo con un poco de angustia los gemidos del pobre animal al que debo haberle destrozado el cráneo. Yo corrí a mi cuarto y saqué el rosario que me regalaron por mi primera comunión, salí y me hinqué a rezar donde había ocurrido el accidente. Pero la perrita se murió, y dentro de mí algo se fue con ella.

A los años ya no sólo cuestionaba mi religión, sino que afirmé no creer en Dios, no creer en nada. Y así pasé muchos años, peleada con mis creencias inculcadas, enojada, lastimada. Llegué a la intelectual conclusión de que el ser humano necesitaba creer en algo superior a él, en algo que explicara las cosas que él no entiende, así como los indios americanos o los egipcios explicaban los fenómenos naturales como furia de los Dioses. El ser humano necesita tener una explicación para todo, y si no la tiene, la inventa. Por ello inventamos a Dios. Y esa fue mi doctrina religiosa por varios años.

Para mí fue absolutamente imposible negarme cualquier tipo de creencia. Todos los que me conocen saben que soy una persona muy espiritual, aunque en mi caso nunca haya casado la espiritualidad con la religiosidad. Dije ser agnóstica, creer en fuerzas como el destino, pero no en un Dios, un ser supremo. Y la verdad es que así es. Creo en las fuerzas naturales, en el karma, en la reencarnación y el crecimiento y evolución del alma. Pero siendo tan espiritual me cuesta mucho encasillar o limitar mis creencias a una religión. ¿Qué religión cree en todo lo que he mencionado? ¿Cuál cree que las almas pasan por un proceso de purificación a través de varias vidas, hasta llegar a ser absolutamente puras? ¿O cree que el vínculo entre hombre y mujer espiritualmente sagrado, incluso un beso? Y ahora que menciono esto último me doy cuenta de que muchas religiones lo mencionan, pero creo que nunca lo había entendido. Y es que una cosa es que te digan que tienes que hacer algo, y otra es que realmente así lo sientas. El asunto es que encuentro muy difícil el decir: soy parte de tal religión, y atar a mi espíritu libre a creer en algo prediseñado. Y por otro lado, estaba el asunto de no creer en Dios…

Pero después de muchos años meditando acerca de todo esto, me doy cuenta de que tal vez ése es mi Dios. Esas fuerzas, ese destino, es mi versión de Dios. No como un ser supremo, como un ente, como un personaje. Sino como eso, como una fuerza lo mueve todo, que une a las personas, que por medio de desgracias y de buena fortuna nos hace aprender lo que necesitamos para evolucionar.

Pero sigo huérfana de religión. Aunque asisto regularmente a una iglesia cristiana pues formo parte del coro de Navidad (fiesta cultural que adoro y que seguiré celebrando así termine siendo budista), y mientras más me meto en ese mundo, más me doy cuenta de que no es el mío. Hace un tiempo también me cuestioné acerca del Budismo, pues comparto su creencia en la reencarnación y el trabajo de las almas, pero nuevamente, conozco muy poco. Y respecto al judaísmo, que desde niña me ha atraído y que aún sigue haciéndome cosquillitas en la barriga, es para mí aún tierra desconocida. Por cosas del destino o de ese Dios mío del que hablo, se me presenta la oportunidad de conocer y profundizar más al respecto en este momento de transición en mi vida. Y aunque me siento reacia respecto a limitar mi ya mencionado espíritu inquieto y me asusta un poco todo lo desconocido que una nueva religión pueda traer, al mismo tiempo siento esa necesidad de pertenecer a algo, de disciplinar mis creencias, de ser parte de rituales simbólicos que encausen mi fe y me ayuden a organizarla. Y sobretodo, la necesidad de poder compartir lo que creo.

Y como según mis creencias todo pasa por alguna razón y en el momento preciso, creo que sólo me queda el mantenerme receptiva, esperar el momento en que mi alma reciba ese llamado y pueda finalmente permitir que mi espíritu llegue a un lugar al que pueda con comodidad y confianza llamar su hogar.

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4 comentarios

  1. rabbloggin said,

    noviembre 10, 2009 a 8:57 pm

    Muy bonito!

  2. merygiselle said,

    noviembre 12, 2009 a 5:22 am

    amén.

    estamos en la misma sintonía, me niego rotundamente a limitar mi espíritu a un solo dogma siendo el universo tan amplio.

    abrazos.

  3. Josh said,

    noviembre 18, 2009 a 4:46 am

    hola… bueno ya habia visitado tu blog muy por encimita pero mira q hoy q me pediste en el fb q lo viera pues decidi tomar algo del tiempo de estudio del ciclo cardiaco para leerlo… tus palabras me indican segun puedo entender que si tienes una creencia y que si quisiera encontrar algo con que identificarte pero que no le pusiera demasiadas ataduras a tu forma de ser y bueno en este punto podría decirte que por esa misma razon ese mismo sentimiento que tienes es por lo cual existen tantas religiones… te recomiendo un documental que creo que se llama Religoulus (creo que asi era el nombre) es bastante entretenido y veras el monton de religiones que ahi….

    Yo en la actualidad soy agnostico… catolico naci, bautice, comulgue, confirme y quizas hasta me casaré… pero desde hace unos años para acá me he dado cuenta que la religion no hace mas que separarnos… Durante la secundaria estudie levemente el judaismo, bastante sobre islam, mucho sobre las otras religiones cristianas y digamos que demasiado sobre la catolica… y ahora mismo me siento agnostico completamente… pero respeto a los demas asi como yo crei en una religion los demas tendran la oportunidad de seguir ahi o de cambiar de parecer…

    Saludos y bueno disculpa si me comi tildes y todo lo demas pero es q ando escribiendo rapidisimo jajaja!! saludos!

    Amen (así es y así sea)

  4. Songo said,

    diciembre 4, 2009 a 6:57 pm

    Religión etimológicamente viene de re + ligare, volver a unir, volver a establecer el vínculo la liga.
    Ese vínculo de lo profano con lo “divino”, esa dualildad que se nos vendió en este mundo tridimensional.
    Una vez has resuelto esa “liga” dentro de tu ser, ya no tienes que “religar”, entonces superas la etapa religiosa y entras en la Espiritualidad.
    LA Religión es pasajera, La Espiritualidad no; La religión excluye, la Espiritualidad, abraza y abarca todo.

    Saludos


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