Lluvia

Con tersas manos grises venda mis ojos,

matizando el mundo con tonos opacos.

A todos llega, sin importar circunstancias:

ricos o pobres, gordos o flacos.

Sus velos me acarician y se pegan en mi ropa.

Su aliento en mi rostro siembra una sonrisa.

Unos corren y se esconden, otros de ella se alejan deprisa.

Alimenta y finiquita, todo al mismo tiempo,

por su mano o la de otro.

Llena los rincones y los jarrones rotos,

y alonga mi cabello hasta mis talones.

Su tinte de magia mancha mi pergamino bicolor,

con tonos polarizados de base gris intenso.

Encharca y ahoga el dolor que por dentro corre denso.

Su canto a la noche arrulla y al día hace soñar.

Su sombra las hojas tiñe, y ellas a mis pies,

cuando las toco al caminar.

Si lloro, o no, nunca me entero;

Mis lágrimas se mezclan con sus tibias gotas.

Si lloro o me río igual me basta.

Ella consuela mis ilusiones rotas…

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