Comunicación humana

Es bien sabido, si miramos hacia atrás, que el lenguaje en el ser humano siempre ha sido absolutamente necesario. Al ser animales sociales, que nos desarrollamos como humanos gracias a aquella socialización, es clave para nuestra especie el poder comunicarnos. Y no hablamos sólo de gruñidos o monosílabos simples para indicar hambre, frío, enojo o deseo sexual; el ser humano, así como hago yo ahora mismo, necesita compartir socialmente sus ideas, sus pensamientos y, en mayor parte, sus emociones.

Desde los dibujos en las cuevas de Altamira, pasando por los jeroglíficos egipcios, el Don Quijote, la ida a la luna, y llegando al rap del Bronx, los humanos siempre hemos encontrado alguna manera de expresar nuestra forma de ver el mundo y nuestros sentimientos. Empezamos por supuesto con nuestros gestos, miradas y comunicación física. Luego tenemos idiomas y dialectos a montón, muchos desaparecidos ya, pero que en algún momento constituyeron el corazón de algún pueblo y gracias a ellos crecieron y evolucionaron. De hecho nuestro cerebro llega predispuesto y listo para adquirir un idioma, llevando esta necesidad social aún más allá, a una necesidad biológica. Tenemos las formas de arte, desde las más primitivas como el baile hasta las más complejas, como las obras literarias (que no son más que una forma poetizada de los idiomas ya mencionados).

Todas estas formas de expresión (y hay muchas más que nombrar) han ido evolucionando y su centro focal se ha ido moviendo de un ámbito al otro según las necesidades de la época. Para los seres humanos contemporáneos la mayor forma de expresión en los últimos siglos ha sido la ciencia. Perseguimos logros académicos y grandes descubrimientos científicos, no por altruismo per se o por servir a la sociedad, al menos no de manera directa. Buscamos servirla haciéndola destacar, diciendo “¡Aquí estamos!” al llevar un cohete a la luna o proclamar con orgullo que descubrimos la vacuna contra el cáncer. Y esta especie de sublimación, de logro humano basado en nuestras necesidades más básicas, es en parte la clave de nuestra esencia como especie, que para autorealizarse necesita realizar a los demás.

Pero aunque muchas de las nuevas formas de expresión no las comprenderían nuestros antepasados, hay otras que sí, y aquí debo hacer mención necesariamente de la música. La música ha caracterizado a nuestra especie tal vez desde los meros inicios. Está en nuestro instinto el ser musicales, el cantarle a nuestros hijos, el encontrar ritmos en los sonidos cotidianos. Donde en un reloj suena un tic tic tic tic, nosotros escuchamos un rítmico 2/2 de tic tac tic tac. Nuestro cerebro se estimula con la música y parece estar especialmente diseñado para descifrarla, como el más universal de los idiomas. La música une a los pueblos que no tienen en común una lengua ni costumbres, y ni siquiera raza, y los lleva incluso a lograr metas juntos. Nos lleva a la paz y también nos hace marchar a la guerra. Nos transporta a otros mundos y juega con nuestros ideales y sueños más profundos, haciéndolos realidad en nuestros sentidos por unos cuantos segundos. La música transforma nuestro rostro y reorganiza nuestras percepciones e ideas; nos motiva más que cualquier elixir milagroso y nos lleva a amar con más intensidad. Como medio de expresión, la música es y será siempre uno de los principales bálsamos de la humanidad.

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1 comentario

  1. Asmodeus0428 said,

    diciembre 6, 2009 a 12:33 am

    Es mi parecer que la música que escuchamos en nuestro entorno podría no ser más que el eco de aquella que se agita en nuestro interior y que decidimos ordenar de cierta forma para poder compartir y lograr todo eso que mencionas en tu escrito.

    Lo curioso es que siendo la palabra el medio más disponible para comunicarnos, en ocasiones, algunos de nosotros y nosotras, solamente podemos expresar con precisión nuestros sentimientos por medio de una canción o pieza musical particular. Lo más sorprendente es que esta canción o pieza musical… particular, puede estar compuesta por alguien más en otra parte de este vasto mundo y àún así transmitir lo que nosotros, simples mortales sin mucho talento, necesitamos transmitir o pedir o compartir.

    Como sea que funcione el mecanismo de la música al igual que tú y que muchos la disfruto porque es música. En la mayoría de las ocasiones pareciera que mi vida requiere de un fondo musical para estar completa ya sea en la alegría o en el dolor.


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