“GATOS ESCRIBAS: LOS TITIRITEROS DE NUESTRO DESTINO”

Esto lo escribí cuando tenia como quince años. Desde entonces se nota mi preocupación por nuestra existencia y mi admiración por los gatos 🙂

“GATOS ESCRIBAS: LOS TITIRITEROS DE NUESTRO DESTINO”

Por Cynthia Castro Chiurliza.-

Seguramente todos, en algún momento, nos hemos preguntado sobre los acontecimientos de nuestras vidas. ¿Por qué suceden, quién los controla? Institutos especializados en todo el mundo tratan de responder estas preguntas, sin éxito. Pero el Instituto Especial de Teorías Filosóficas de la Vida Humana (IETEFVIH) parece ser la excepción. Para este reportaje hemos entrevistado a las licenciadas Cascy Chpan y Connie Jackson, investigadoras del Departamento de Control Humano del Instituto, acerca de su teoría de los “Gatos escribas”, con la que pretenden explicar los fenómenos que nos acontecen día a día.

¿Gatos escribas? Por más extraño que suene, ésta es la realidad de nuestra existencia. Misteriosos gatos, que residen en un universo paralelo al nuestro, en un plano superior, manejan nuestras vidas en sus cuadernos.

Todo comienza con el Gran Gato. “Este poderoso ser fue en algún momento un gato súper desarrollado en el Plano Humano, que logró abrir la puerta entre éste y el Plano Superior, hace unos dos millones de años. Con la llegada del Gran gato al Plano Superior comenzó el movimiento de los gatos escribas, ‘subgatos’, como son llamados ahí” nos dice la investigadora Chpan.

Supervisados por el Gran gato, los subgatos escriben y manejan la vida de cada uno de nosotros, los “escritos”, en sus cuadernos. Éste se encarga de alimentarlos (con una dosis bien elaborada de vitaminas, minerales y materiales radioactivos), de hacerles entrega de cuadernos y lápices, de enseñarles lo que deben saber y de mantener el control en la sala de escritura.

Cada uno de estos subgatos creados en el Plano Superior tienen diferencias con los gatos del Plano Humano, sin contar con que pueden escribir, y de manera perfecta y muy imaginativa. “Investigaciones han demostrado que todos estos gatos son de la misma especie; aunque aún no hay pruebas concretas, se sabe que son parientes familia de los Dientes de Sable y descendientes de una raza de gatos extinta llamada Gatos del Sur. Sus garras son mucho más desarrolladas que las manos humanas, lo que les permite tener una caligrafía perfecta, entendible y uniforme” explica la investigadora Jackson. Es imposible que exista un subgato con mala caligrafía, pues, a diferencia de los gatos domésticos que tienen 38 cromosomas diploides, los subgatos escribas tienen 39. Este último es el responsable de la facilidad de estos subgatos de escribir con caligrafía perfecta.

Pero estos gatos no nacen sabiéndolo todo. Se cree que nacen sabiendo hablar y comunicarse, pero no saben escribir. El omnipresente Gran gato le enseña la redacción y la caligrafía a todos los subgatos, uno a uno. ¿Se cansa? No lo sabemos.

“Se está investigando si el Gran gato es remplazado por otros gatos. Es posible que el actual Gran gato no sea el original creador del movimiento de los subgatos escribas, puede que sea uno de sus descendientes” dice la investigadora Chpan.

Una buena pregunta es la de cómo se reproducen. Tal como en la película de los Gremlins, estos gatos tan especiales (¿copia, o casualidad?) se reproducen con agua. Al entrar en contacto con la misma producen hasta 15 nuevos subgatos, que pasan enseguida al cuidado del Gran Gato, para convertirse en una nueva generación de escribas. Cada año 500 subgatos de las categorías más altas son elegidos por el Gran gato para su reproducción. Se cree que estos gatos viven entre 100 y 200 años, pero eso todavía está en investigación. Lo que no se sabe es si el Gran Gato también se reproduce. Ésta podría ser una respuesta a si él es remplazado en algún momento por un descendiente del mismo o por un escriba de alto rango, o si el omnipotente Gran gato permanecerá preparando y dirigiendo las diferentes generaciones de subgatos escribas para toda la eternidad.

Una de las preguntas que tanto aqueja a la humanidad es la del fin del mundo. Desde tiempos remotos han existido historias y “predicciones” acerca del mismo, lo que demuestra la preocupación (¿o ansia?) de los humanos respecto a la destrucción del planeta que ha sido su hogar por tanto tiempo. ¿Será entonces, cuando el Gran gato, aburrido ya de adiestrar, supervisar y organizar a los Subgatos escribas, decida abdicar y echar todo abajo, que el mundo llegará a su fin?. Esto sigue bajo investigación.

Los subgatos están divididos en diferentes categorías, y son distinguidos por diferentes indumentarias; las principales son sus sombreritos tipo viseras y sus corbatas de moño, de diferente color y tamaño de acuerdo con su categoría.

“A los subgatos con más tiempo como escribas el Gran gato les hace entrega de cuadernos de mejor marca; esto se ve reflejado en la vida de los escritos en el aspecto monetario: mejor marca = mejor clase social y más dinero” explica la investigadora Chpan. Los principiantes hacen uso de cuadernos de menor calidad, pues deben practicar la redacción de sus historias y su caligrafía, o sea, se encargan de los pobres miserables que van errando por este mundo sin un fin específico, y cuya vida parece una sopa de letras sin solución.

La duración de nuestras vidas es directamente proporcional a la cantidad de hojas que tenga el cuaderno, pero también a la actividad del subgato al que le tocó escribirlo; un cuaderno con pocas páginas y con pocos escritos durará mucho más tiempo que uno de varias páginas y muchos escritos. Esto explicaría por qué una persona que no hace nada vive más tiempo que una que hace mucho. Es cierto que existen personas que hacen mucho y viven bastante para contarlo. Esto es debido al tamaño de la letra del subgato: mientras más pequeña, menos espacio ocupa y más puede escribir. Eso sí, siempre la misma magnífica, entendible y perfecta caligrafía de todos los subgatos, que, aunque varía en tamaño, es siempre la misma.

Y… ¿Qué pasa si a mi gato se le acaba el lápiz?. Las investigaciones han demostrado que cuando a un gato se le acaba el lápiz, debe dejar el cuaderno y seguir una serie de trámites para que se le haga entrega de uno nuevo. En este lapso en el que el gato no escribe, la persona de la cual está a cargo entra en estado de coma. Si la entrega de un nuevo lápiz al gato es denegada, éste se pondrá en contacto con sus subgatos colegas que están a cargo de las personas contemporáneas a su escrito, para que los hagan desconectar las máquinas y dejar el cuerpo de su escrito morir. Bajo esta circunstancia, el espíritu del escrito cuyo gato se quedó sin lápiz vagará errante por el mundo hasta que su cuaderno restante sea enterrado y santificado por el Gran gato. Esto también podría suceder si el gato asignado muere antes que su escrito. Se ha descubierto que el Gran gato a veces decide (aún no se sabe bajo qué criterio) asignar a un nuevo gato escriba a que siga escribiendo en el cuaderno del anterior. “En estos casos el escrito tiene cambios de personalidad -generalmente todo esto ocurre después de un gran accidente-, debido al cambio de escriba” explica la investigadora Jackson.

Luego de haber leído se preguntará cómo se ha llegado a averiguar todo esto. En el IETEFVIH los especialistas han encontrado una forma de comunicarse con el Gran gato y los gatos escribas, pero ésta está bajo investigación todavía y el estado de las averiguaciones no permite revelarla.

Puede que este reportaje haya cambiado su vida, puede que no, pero da qué pensar… ¿Son meras casualidades, o serán los Subgatos escribas los titiriteros de nuestro destino?

Tù, Humano

Tu complejidad asemeja los colores del arcoíris vistos a través de un celofán caleidoscópico: un remolino de emociones y vientos huracanados de pensamientos, que a su paso dejan huellas indelebles y eternas en las memorias de tus contemporáneos. Un pequeño gesto o pensamiento transmitidos de una generación a otra casi por accidente, haciendo de tu existencia algo perenne e infinito. Sueñas con la inmortalidad sin realizar que ésta ya es tuya, en aquel nuevo concepto o aquella frase memorable de la que alguien más se adueñó y que ahora distribuye por el mundo. Y te crees insignificante, pero sin darte cuenta has cambiado el mundo, has enriquecido a tu raza, has hecho de ese niño al otro lado del continente dentro de mil años un niño diferente gracias a esa gota de legado que hasta él llegó desde tu existencia.

La vida es corta y de sensación etérea, pues el presente nunca es nuestro y el futuro es siempre intangible, pero ésta se vuelve palpable en estas líneas de intercambio eterno entre seres humanos. Tu vida influencia miles, así como la tuya es influenciada por la de otros. No subestimes el poder de tus actos, de tus miradas, de tus pensamientos; vive utilizando tu potencial al máximo, pues nunca sabes cuándo llegará aquel momento crucial que te volverá eterno, y tampoco sabes cuándo la luz se apagará y perderás la oportunidad de encontrarlo, de seguir viviendo. Nada está absuelto de problemas, mas todo tiene solución si existe la determinación suficiente. Nadie es dueño de su propio destino, pero es al mismo tiempo responsable del encause del mismo. Sólo toma las riendas.

Pequeña gran alma

Sueñan en los cielos las almas perdidas durante su peregrinaje entre una vida y otra. Sueñan con lo que ya ha pasado y con todo lo aprendido, mientras en sus adentros revuelan como mariposas las nuevas conexiones y nuevas estructuras que la última experiencia ha creado. Ahora son más sabias, más antiguas, y vuelven al mundo a seguir aprendiendo. Algunas recién han llegado y comienzan apenas con afán y entusiasmo su largo camino; otras han venido muchas veces, llenas de sabiduría universal y amor incandescente, listas para ayudar al resto de las almas, sobretodo las más jóvenes.

Y terminado ese largo sueño intangible y atemporal, regresan las almas a la vida. Una de ellas, tan vieja y sabia que es capaz de contemplarlo todo con la sencillez y belleza con que lo hace un niño pequeño, llega a un minúsculo país en el nuevo mundo. Un país que, a pesar de su sencillez y carencia de esa sabiduría universal, fue capaz de brindarle las herramientas para no deformar su verdadera esencia durante su crecimiento mortal, y es que su estructura y esencia son fuertes. Contemplativa desde el principio, esta pequeña alma sabe que el destino le depara cosas grandes, y es que a un alma tan rica no puede pedírsele nada que no esté a su altura. Y mediante esas grandes misiones, situaciones difíciles y paciencia frente a la ignorancia de los demás, esa pequeña alma vieja y sabia se reestructurará y seguirá creciendo, hasta que llegue el momento de partir y volver a aquel profundo sueño intangible en el que florecerá hasta regresar nuevamente para seguir trayendo bendiciones, sabiduría y amor incandescente a este mundo en desarrollo.

¿Diosidades o casualidades?

¿Casual? ¿Banal? ¿Superficial? ¿Es así la vida? ¿Pasa todo sólo porque sí, como un juego? ¿O hay un plan, un destino, alguna fuerza misteriosa que mueve las riendas de la vida? ¿Existe la magia en nuestros sucesos diarios, en lo que hacemos, en lo que nos ocurre?

Desde niña he estado muy confundida acerca de mis creencias. Aún hoy lo estoy, respecto a las religiones, pero absolutamente segura de la mística de la vida. Sí, existe la magia. No, no existen las casualidades.

Durante mi visita a México hace unas semanas, un viejo pianista, en el hotel, al cual le celebré sus bellas canciones cuando los demás se comportaban como si fuera una grabación, entabló conversación conmigo. Un alma elevada y muy noble. Entre las cosas que me dijo me habló de lo que los mexicanos llaman “Diosidades”. Las Diosidades son casualidades que no lo son, que tienen un propósito. Este concepto me quedó grabado en el corazón y desde entonces lo recuerdo con frecuencia.

A veces en la vida ocurren sucesos difíciles. Otras veces ocurren cosas extrañas en los momentos más inesperados. Pero, al menos así lo creo yo, todo ocurre por una razón. De las malas experiencias aprendemos lo que necesitamos para poder apreciar lo que se avecina, o simplemente para crecer espiritualmente. Y tal vez sea muy, muy difícil verlo así en el momento, pero si algo he aprendido es que siempre hay que conservar la esperanza de que vienen cosas mejores y que ahora tenemos las herramientas para enfrentarlas. Igualmente, las cosas buenas ocurren cuando uno menos lo espera, pero hay que aprender a leer las señales y reconocer aquellas cosas que la vida nos regala. Nada ocurre por casualidad.

Tal vez yo misma haya caído en mi intento intelectual de explicar la creencia en Dios al creer en la magia de la vida, en los planes que no llamaré celestiales o divinos, sino tal vez universales o naturales, pero no importa. Por un lado, es muy triste vivir sin ilusión. Por otro, la riqueza de tener magia en tu vida no tiene comparación alguna.

Y, ¿crees tú en la magia?