La felicida-a-a-a-ad

La felicidad tiene dos dimensiones: una estructural y otra superficial (como un envoltorio).

La felicidad superficial es mayormente efímera. Surge de un evento en específico que nos trae gran satisfacción y alegría. Nos “envuelve” como una capa de parafina que poco a poco se va cayendo.
La felicidad estructural es aquella que surge como resultado de la armonía entre las piezas que nos integran (presente, opciones futuras, situación social y emocional, metas, aspiraciones, logros) y es estable en nuestro interior a pesar de los eventos diarios. Es esa felicidad la que nos ayuda a mantener la calma frente a las adversidades, a tener actitudes positivas y optimismo, y a no perder la esperanza.
Y tú, ¿eres realmente feliz?